Los productos para el cuidado de la piel cambian entre la primavera y el verano

El cambio de estaciones supone algo más que un simple cambio de armario, aún en países de clima tropical hay cambios en las temperaturas que nos afectan en nuestra vida diaria. Debemos modificar nuestra rutina en cuanto al cuidado de la piel para revertir la sequedad extrema que el invierno puede traer consigo. Hay muchas maneras sencillas de adaptarnos de nuevo a nuestras rutinas y estar listas para la primavera y el verano. Es importante enfatizar que tienes que ser paciente y cuidadosa con este proceso; cambiar los productos cosméticos puede pasar factura en tu piel y debes estar alerta a cualquier cambio importante que esta pueda presentar. Quizás tengas que cambiar de productos para evitar reacciones adversas. Recomendamos que utilices los productos nuevos durante al menos un mes para asegurarte de que funcionan y así evitar el estrés en tu piel por probar constantemente nuevos productos.

La reducción de la hidratación
Muchos de nosotros aumentamos el nivel de hidratación durante el invierno. Esto se debe al aire frío y seco, que nos perjudica y no nos permite mantener una hidratación sana en nuestra piel. Las condiciones climáticas debilitan constantemente nuestra piel y el no utilizar una crema hidratante más fuerte puede conllevar complicaciones al tener una piel reseca durante el invierno. Para las que tenemos una piel normal, esto significa que tenemos que volver a una loción más ligera, que ya debería cubrir todas nuestras necesidades en este sentido. Aquellas personas con piel seca o grasosa se encuentran en una situación más complicada. La piel seca también precisa una reducción del tratamiento, pero eso va a requerir pasar de productos con una base de aceite a productos con una base de agua en vez de dejar de usar cremas hidratantes. Aquellas que tengamos piel grasosa necesitaremos productos tonificantes para lograr efectos hidratantes además de otros beneficios. Adquirir el producto hidratante correcto es clave, dado que tanto la primavera como el verano vuelven a situar el control de la grasa como el principal problema de la piel.

El control de la grasa
La producción de grasa no necesariamente aumenta durante la primavera y el verano, pero el cambio en el clima implica que tengamos que lidiar de nuevo con el calor. Esto nos lleva a varios problemas dermatológicos que podrían aparecer y que deben ser tratados. El problema más importante es la forma en que el sudor tiende a atraer grasa y residuos. Esta acumulación de suciedad encuentra la manera de entrar en nuestros poros y obstruirlos. Es por eso que es importante invertir en un buen sistema de control de grasas en función de nuestro tipo de piel. En la mayoría de los casos, un buen limpiador facial es todo lo que necesitas. Busca uno suave que contenga un ingrediente activo como el ácido glicólico o el ácido cítrico. Estos dos ingredientes ofrecen un ligero control de la grasa que te puede dar exactamente lo que necesitas. Sin embargo, cualquier otro astringente suave también funciona, pues nuestro objetivo es simplemente el de asegurar que nuestros niveles normales de producción de grasa, combinados con el sudor, no nos provoquen problemas en la piel. No te obsesiones excesivamente con el control de las grasas de la piel, ya que necesitamos los aceites naturales para protegernos.

La evaluación de tu protección solar
La primavera y el verano generalmente implican que vamos a estar mucho más tiempo al aire libre. Las que nos preocupamos por cuidar nuestra piel sabemos que es necesario cuidarla siempre usando un protector solar. Esto no cambia con la llegada de la primavera, pero sí que implica una revisión de nuestros hábitos actuales y asegurarnos de que estos son adecuados, así como sopesar la función de los productos que estamos usando. La mayoría combinamos un protector solar y una crema hidratante con SPF para proteger nuestra piel. Es mejor aplicar la crema hidratante por la mañana cuando aplicamos también los productos de protección y cuidado de la piel para el resto del día. Una buena crema solar ayuda a seguir protegiendo nuestra piel a lo largo del día mientras el SPF se va desgastando progresivamente en cada capa. Recuerda que las cremas hidratantes con SPF y los protectores solares tienden a durar, en la mayoría de los casos, dos horas como máximo. Retoca siempre tu protección solar antes de volver a salir o de sentarte junto a una ventana grande. Lo ideal es que tengas una protección SPF de por lo menos 30 y que ofrezca un espectro amplio de protección. Tener esto en mente te ayudará a garantizar que tu piel está lista para enfrentarse a la primavera y al verano.

Cuidar adecuadamente nuestra piel durante la primavera es el primer paso para preparar bien su cuidado durante el verano. Ahora que el clima no es tan drástico, es el  momento de empezar a hacer los cambios necesarios para asegurarnos de que la piel está lista para la temporada más extrema. Por suerte, sólo se precisan pequeños retoques para que los cambios sean muy favorables. Usar esto como guía te ayudará a centrarte en los cambios más necesarios y evitará que caigas en la trampa de cambiar radicalmente todos tus hábitos.